COULLAUT VALERA

Lorenzo Coullaut Valera nació en Marchena en 1876 de una familia burguesa aunque con una fuerte influencia liberal procedente de la familia francesa del padre, Louis Alfred Coullaut, ingeniero francés que vino a realizar los trabajos de encauzamiento del bajo Guadalquivir y de la madre, sobrina de Juan Valera, político, embajador y escritor.

Además de por la obra del puente Mamedra su padre fue conocido en Marchena por ser uno de los introductores de la masonería en nuestra localidad. esta asociación no tuvo más de 15 miembros, la mayoría empleados del ferrocarril y entre otras actividades se dirigió a la activación cultural del municipio, fundando un semanario crítico, denunciando los juegos ilegales, socorro de necesitados y la primera escuela laica.

Lorenzo inició estudios de ingeniería naval en Nantes –Francia- , aunque los interrumpió para dedicarse al arte. En 1893 vuelve a Marchena comenzando su formación artística con en escultor sevillano Antonio Susillo y con el madrileño Querol. Aunque conservó en su estilo la influencia de sus maestros ésta se mezcla con una tendencia más moderna aprendida en Francia sin olvidar que su formación también tuvo un fuerte carácter autodidacta.

A partir de 1898 se establece como escultor y participa con sus obras en exposiciones nacionales de BBAA y en diversos concursos donde recibe premios. En la consolidación de su fama ayudaron los premios recibidos y los encargos además de la protección del marchenero José María Salvador Barrera, obispo de Madrid y Valencia. Pero sería el sevillano monumento a Bécquer el que marcaría el primer hito importante en su carrera. Lorenzo presentó un boceto del monumento a Bécquer a la Exposición Nacional de 1910 y su gran rival, Mariano Beinllure le otorga el segundo premio, generando protestas en circulos artísticos. El público rompió trabajos de su rival generando una corriente crítica favorable al autor marchenero. Como consecuencia de esta experiencia nunca más optaría a un concurso. Finalmente su boceto fue el que daría forma al monumento sevillano a Bécquer.

Posteriormente su estilo se fue desarrollando hasta acercarse al modernismo aunque muy entroncado con el costumbrismo y el clasicismo.

Como figura intelectual, destaca su vinculación a los inicios del movimiento regionalista andaluz, conociendo y trabando gran amistad con los hermanos Alvarez Quintero, Rodriguez Marín o Blas Infante. Su obra está centrada básicamente en monumentos conmemorativos, que se hayan hoy diseminados por gran parte de la geografía española y sudamericana. Tampoco es ajeno a la escuela imaginera andaluza, realizando algunas tallas procesionales, aunque sería su hijo quien más se especializaría en este tipo de encargos.

LA COLECCIÓN DEL MUSEO

El museo marchenero es el único dedicado a esta figura. Fue abierto en 1990 en el torreón almohade de la Puerta de Morón después de que el consistorio marchenero adquiriese bocetos y réplicas obras del autor en poder de su familia. Veintitrés esculturas, tres relieves y dos dibujos originales forman esta colección que han contribuído a devolver el nombre de este insigne escultor marchenero al primer plano de la actualidad cultural del municipio.

Preside la planta baja del Museo la efigie de la condesa de Yebes en madera policromada de 1926, retrato de Carmen Viñaza, hija política del conde de Romanones. La escultura está realizada con gran verismo, haciendo especial hincapié en el tratamiento del cabello y los detalles ornamentales.

Su hijo carlos, insigne imaginero con muchos trabajos en la Semana Santa de Murcia, aparece retratado siendo niño en un yeso de 1906 con el pelo rizado en tirabuzones y rostro amable.

El suegro del artista y novelista autor de Pepita Jimenez Juan Valera aparece representado en un yeso de 1897 que denota la madurez del rostro que transmite energía.

La Infanta Isabel es retratada en un boceto para el monumento erigido en los jardines del palacio real de La Granja. La infanta aparece sentada enun banco y meditando vestida con una capa.

No faltan las obras religiosas en la colección del museo. De 1929 conserva un relieve en yeso de la crucifixión modelo para el monumento al sagrado Corazón de Córdoba.

De 1822, la Virgen de la Epifanía es un modelo para una escultura realizada por encargo de una familia bilbaína. La Virgen sentada sobre un trono y con el niño sobre la rodilla, ambas figuras presentan un rostro de belleza idealizada.

El escultor fue premiado en 1908 por el relieve de la Asunción en el concurso nacional de Bellas Artes.

Algunas de sus obras....