MONUMENTOS

IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA :

Es de cinco naves separadas por pilares, algunos con columnas adosadas. Las cabeceras de las tres naves centrales son planas, cubriéndose con bóvedas de nervaduras estrelladas. El resto se cubre con estructuras de madera, en forma de artesa decorada por lacerías en la nave central y de colgadizo en las laterales. El edificio parece que se construyó a partir de 1490, presentando características gótico-mudéjares de ese momento. Este es el caso del muro derecho de la iglesia, que aparece coronado por almenas, y de las portadas de los pies y del muro izquierdo, esta última también con almenas. Ambas portadas son semejantes, con tres arquivoltas apuntadas realizadas en ladrillo. Su principal característica es que los baquetones no llegan al suelo, estando la de los pies enmarcada por un alfiz. En el ángulo izquierdo se eleva la torre, cuyo cuerpo de campanas, con dos vanos en cada frente, se remata por un chapitel piramidal. La portada situada en el muro derecho está formada por un arco de medio punto entre columnas que soportan un entablamento curvo y un frontón roto con pináculos que flanquean una placa recortada con el escudo de San Juan. Es obra realizada por el Maestro cantero Juan Antonio Blanco 1757.


El gran retablo mayor es una de las obras maestras del arte sevillano. Es de traza gótica y consta de banco, tres cuerpos de cinco calles y alas, cubriéndose con un guardapolvo coronado por crestería. En el banco figuran los escudos del Arzobispo Fray Diego de Deza y los símbolos de San Juan Bautista. En el primer cuerpo aparecen relieves con la Anunciación, La Visitación, el Nacimiento, la Adoración de los Reyes y la Matanza de los Inocentes. En los otros cuerpos y en las alas se sitúan catorce pinturas sobre tabla con escenas de la vida de Cristo y de San Juan Bautista y Santos y Santas pintados por Alejo Fernández en el segundo decenio del siglo XVI. La calle central está ocupada por una escultura de San Juan Bautista del segundo tercio del siglo XVI, un medio relieve de alabastro fechado en 1593 con la cabeza del Bautista y un relieve de la Asunción de la Virgen del momento del retablo. Entre las calles se sitúan once pequeñas esculturas de Santos y Santas. En la capilla colateral izquierda hay un retablo del primer tercio del siglo XVI de traza gótica de tres calles, cubriéndose con un guardapolvo coronado por crestería.

El coro cerrado por una reja del primer cuarto del XVIII, presenta una sillería proyectada por Jerónimo Balbas y realizado entre 1715 y 1717 por Juan de Valencia y el propio Balbas. El facistol lo proyectó también este artista, ejecutándolo en 1736 Felipe Hernández del Castillo. En la sacristía se conservan la cajonería realizada en 1606 por Diego López Bueno; un lienzo con la Sagrada Parentela de hacia 1590 de Juan Bautista de Amiens; una escultura de la Inmaculada fechada en 1759; un bargueño del XVIII y una mesa de mármol roja del mismo siglo. En el museo se guardan los lienzos del apostolado, Crucificado e Inmaculada pintados entre 1635 y 1637 por Francisco Zurbarán.

Entre los objetos litúrgicos sobresalen una serie de libros de coro miniados de fines del XV y del segundo tercio del XVI; una capa dalmática de esa misma fecha; otra del XVII; un terno de difuntos del tercer tercio del XVI con bordados de los Apóstoles. Entre las obras de orfebrería con que cuenta la iglesia hay que destacar las del platero Francisco de Alfaro. De él son la gran custodia, fechada en 1586, dos atriles ejecutados entre 1595 y 1607; cuatro candeleros de hacia 1580; otro de plata cincelada de la misma fecha; una cruz de altar de igual cronología; una cruz parroquial de 1590; un acetre y, por último, un cirial de 1601 completado en 1700 por Juan Antonio de Loarte. Además de esas obras hay que señalar un portapaz de plata con hornacina gótica con la figura de San Juan de hacia 1500; un cáliz de plata dorada, obra del platero sevillano Marcos Beltrán de hacia 1560; un jarro y una bandeja de hacia 1600 del platero sevillano Pedro Subete y un atril del primer cuarto del XVII del platero Juan de Ledesma.


IGLESIA DE SAN MIGUEL

Es un edificio construido en ladrillo, con tres naves, de tres tramos cada una, separadas por pilares cruciformes que sostienen arcos apuntados. La cabecera es plana, abriéndose en la nave izquierda dos capillas, la Sacramental y, la de Nuestra Señora de los Remedios. Al exterior se aprecian la torre y dos portadas, una en el lado izquierdo y otra en el derecho. La iglesia tiene un núcleo mudéjar que ha sufrido reformas posteriores, sobre todo en el siglo XVIII, del que datan las capillas laterales y el coro. La torre fue construida en época neoclásica, así como las portadas, pues aunque una de ellas lleva la fecha de 1964, ésta debe referirse a una restauración.

El retablo mayor es de madera tallada sin dorar, de estilo rococó, realizado en la segunda mitad del siglo XVIII. La imagen principal es una escultura de San Miguel, hecha por Pedro Roldán en 1657. Lleva el Arcángel escudo y espada de plata contemporánea de la talla.

En la nave izquierda, junto a la cabecera, se halla un retablo de columnas salomónicas formado por tres calles y un ático, realizado en 1709. Verdaderamente rica es la capilla del Sagrario, con una cúpula profusamente decorada. El retablo mayor presenta estípites y contiene, en la hornacina central -hoy camarín-, una escultura de Jesús Nazareno, pudiéndose datar el conjunto a mediados del siglo XVIII. Como pintura de interés destaca un lienzo de la Coronación de la virgen, del segundo tercio del siglo XVIII, con marco-doselete decorado con rocalla.

Posee también la iglesia un órgano neoclásico situado a los pies. En la sacristía hay piezas dedicadas al culto de valor artístico. Entre las ropas destaca un terno de terciopelo rojo con la capa de tela adamascada; todas las piezas llevan una orla de terciopelo rojo bordado en oro. La tela parece del siglo XVI y los bordados de comienzos del siglo siguiente. La orfebrería posee piezas de interés, entre las que pueden citarse varios cálices, dos de ellos de estilo rococó y uno de la primera mitad del siglo XVII, con ornamentación muy plana de tipo manierista. Abundan las piezas neoclásicas, siendo la de mayores dimensiones el ostensorio que lleva el punzón del platero sevillano P. Palomino. Son también interesantes un portaviático en forma de corazón y un portapaz de plata y plata dorada con la representación de San Miguel. Obras todas de comienzos del siglo XIX. En la iglesia hay dos lámparas de plata, una en la capilla de los Remedios, de estilo rococó, y otra en la capilla del Sagrario, de comienzos del siglo XIX.


IGLESIA DE SAN AGUSTÍN:

El antiguo convento de San Agustín de Marchena es arquitectónicamente uno de los edificios más importantes de esta localidad. La iglesia es fechable en la segunda mitad del siglo XVIII, presentando un estilo en el que se advierte claramente la transición del barroco al neoclásico. Su interior es de planta de cruz latina, con tres naves levantadas con pilares que llevan columnas adosadas. Sobre el crucero se dispone una amplia cúpula sobre pechinas. La nave central se cubre con bóveda de cañón con lunetos, mientras que las laterales lo hacen con bóvedas vaídas. Todo el interior del templo está decorado con profusión de yeserías de temas religiosos y elementos geométricos y vegetales. En el Crucero se desarrolla un amplio programa iconográfico, apareciendo en los machones esculturas de santos, apóstoles y evangelistas. En las pechinas figuran escudos nobiliarios y en la cúpula ángeles volanderos entre profusos elementos decorativos.

Al exterior, la fachada presenta esquemas propios de la arquitectura madrileña de la primera mitad del siglo XVII, con un pórtico que se abre en tres arquerías. El amplio claustro del convento es de dos cuerpos, estando abierto con arquerías el primero y cerrados con ventanales el superior. Este claustro, sin embargo, si está vinculado al espíritu de la arquitectura barroca del siglo XVIII.

A los pies de la iglesia, en alto, se levanta un coro al que se accede por una sencilla escalera que se abre en el claustro. En las paredes laterales de este coro figuran dos pinturas de cierto interés. En la primera, que representa a la virgen con el Niño y San Agustín, se advierte el estilo de Sebastián de Llanos Valdés. La otra, que representa un San Agustín, es buena copia de Ribera, del siglo XVIII. El órgano, de arquitectura barroca, es obra fechable en el último tercio del siglo XVIII. En la Sacristía se conserva un bello cáliz mexicano de mediados del siglo XVIII, de estilo barroco.


IGLESIA DE SAN SEBASTIÁN:

La actual iglesia de San Sebastián se levantó en el siglo XVIII, tras el derribo del templo anterior, que se encontraba en estado ruinoso, inaugurándose nuevo edificio en 1778. Su interior es de tres naves separadas por pilares, entre los que cabalgan arcos de medio punto. Un artesonado de madera cubre la nave principal. A los pies de la iglesia se levanta una torre de dos cuerpos rematados por un chapitel. La puerta de acceso a la iglesia se abre en el muro izquierdo y está fechada en 1823. El retablo principal es barroco, de mediados del siglo XVIII. Tiene tres calles separadas por estípites, situándose en los laterales las esculturas de San Pedro y San Pablo. La hornacina principal alberga una buena escultura de San Sebastián fechable a finales del siglo XVI y atribuida a Gaspar del águila. En el ático figura una escultura de Cristo Crucificado del siglo XVI.

En la sacristía se guardan interesantes piezas de orfebrería, entre las que destacan unas magníficas crismeras de doble brazo, rematadas en cruz de sección circular y con cuidada labor de repujado y cincelado en la peana. Los elementos decorativos se componen de cabezas aladas, guirnaldas, cascabeles y otros elementos renacentistas, pudiendo fecharse la pieza en el tercer cuarto del siglo XVI. Con el punzón de Córdoba hay varias piezas, siendo la de mayor interés un acerte con decoración de rocalla y la fecha de 1767. Del mismo estilo y también cordobés es un cáliz con la fecha de 1777 y el punzón del contraste Leiva. De comienzos del siglo XIX y procedente del taller sevillano, es un ostentorio de estilo neoclásico fechado en 1815 que presenta los punzones de Flores y Guzmán. Estos mismos punzones aparecen en una naveta y en un incensario. En la sacristía existe una original cajonería barroca con catorce pinturas sobre tabla de santos, separadas por medias columnas salomónicas y rematadas por labor de “CES” caladas.


IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LA MOTA

Presenta tres naves, separadas por pilares cuadrangulares, y capilla mayor formada por dos tramos, el primero rectangular y el segundo ochavado. Las cubiertas de las naves son estructuras de madera, en forma de artesa en la central y el colgadizo en las laterales. El presbiterio se cubre con bóveda de nervaduras. A los pies, en alto y ocupando el último tramo, se levanta una tribuna con celosías de madera que comunicaba con el desaparecido palacio de los Duques de Arcos. Los muros interiores del templo se recubren con yeserías barrocas con temas de reloes. La iglesia tiene dos portadas, una lateral, realizada en ladrillo, y otra a los pies, ejecutada en sillería. Esta última, fechable a principios del siglo XIV, presenta tres arquivoltas, apareciendo en la última decoración de puntas de diamantes. Remata la puerta un alero apoyado en canes de lóbulo de tradición califal. A los pies de la iglesia, en el ángulo izquierdo, se levanta la torre, rematada por tres cuerpos decrecientes decorados con azulejería.

El retablo mayor consta de tres calles y ático, pudiéndose fechar hacia 1670. En la calle central aparece un templete con columnas salomónicas bajo el que se encuentra la imagen de Nuestra Señora de la Mota, de fines del XVI.


IGLESIA DE SANTO DOMINGO:

La verdadera advocación de este templo es la San Pedro mártir, aunque por haber pertenecido a la Orden Dominica tradicionalmente se llama de Santo Domingo. Formó parte del convento fundado en 1517 por D. Rodrigo Ponce de León, señor de Marchena y duque de Arcos, subsistiendo del mismo, en nuestros días, solamente la iglesia.

La propia iglesia ha perdido sus capillas laterales, quedándose únicamente su gran nave central, que se recubre con bóveda de cañón. El presbiterio tiene bóveda de crucería y en sus elementos se conservan pinturas, mal conservadas, representando ángeles músicos, fechables en el primer cuarto del siglo XVII. En el presbiterio, elevado ligeramente sobre la altura de la nave, se levanta un buen retablo, fechable hacia 1620, con esculturas de Santa Elena, San Pedro Mártir, Santo domingo, Santa Catalina y Santo Tomás y otro santo dominico. Preside el retablo un Cristo Crucificado del siglo XVI. Un conjunto de pinturas de la misma fecha que el retablo se sitúa en las calles laterales del mismo. Representan el éxtasis de Santa Catalina, La Inmaculada, el Éxtasis de Santa Teresa y el Éxtasis de San Francisco.

Las paredes de este presbiterio se adornan con un excelente zócalo de azulejería, fechado en 1638, que presenta un amplio repertorio de motivos geométricos y figurativos, entre los que destacan escudos de los Ponce de León y de la Orden Dominica, así como temas serlianos. En las paredes laterales del altar mayor se disponen los sepulcros de D. Rodrigo Ponce de León y sus descendientes, realizados en jaspe rojo y negro, siendo fechables en el primer cuarto del siglo XVII.

La entrada principal, situada a los pies de la nave, aparece cerrada en su parte interior por un espléndido cancel de madera fechado en 1757. En unas dependencias laterales se guarda el ajuar litúrgico y el tesoro de la Hermandad del Cristo de San Pedro, que tiene su sede en el templo. Así mismo se conserva en una sala de la iglesia un lienzo representando a Santa Úrsula y el Martirio del las Once Mil Vírgenes, obra del pintor Juan Bautista de Amiens fechable a comienzos del siglo XVII.


IGLESIA DEL CONVENTO DE SANTA ISABEL

Del primitivo colegio de los padres jesuitas aún conserva el claustro principal y la iglesia. Aquél es casi cuadrado, con seis arcadas en el lado mayor y cinco en el menor que descansan sobre columnas de mármol blanco con capiteles corintios. Al centro del patio se levanta una fuente cuya taza superior lleva cabezas de angelitos. La construcción de este patio se atribuye al hermano Gonzalo Hernández.

La iglesia tuvo originariamente tres naves, de las que sólo subsiste la central. Restos de las desaparecidas naves laterales son diversas dependencias y almacenes situados a ambos lados. La actual nave única presenta tres tramos cubiertos con bóvedas vaídas casetonadas, situándose en el de los pies una amplia tribuna para el coro. Sobre crucero se repite la cubierta de bóveda vaída, si bien en ésta se abre la clave para situar una linterna. Los brazos del mismo y la capilla mayor llevan bóvedas de cañón, apareciendo curiosos capiteles-péndolas para sostener los arcos torales. Las dos portadas de la iglesia, de esquema adintelado, son modernas. La construcción del templo se llevó a cabo entre 1566 y 1588, siguiéndose las trazas de Hernán Ruiz y Bartolomé Bustamante. El retablo mayor, compuesto por banco, dos cuerpos de tres calles y ático, fue diseñado por Alonso Matías en 1610.

En una dependencia próxima a la iglesia se conserva una escultura de la Inmaculada, obra de Alonso Cano, y en la sacristía diversas piezas de orfebrería de época barroca, entre las que destacan un cáliz de plata lisa, del último tercio del XVIII y con los punzones de Nicolas de Cárdenas, fechado en 1718.


IGLESIA DEL CONVENTO DE SAN ANDRÉS:

Edificio de planta de cruz latina de una sola nave con bóveda de medio cañón con lunetos. En el crucero se levanta una bóveda semiesférica sobre pechinas, repitiéndose el esquema de cañón en los brazos de éste y en la capilla mayor. Su única portada se sitúa a los pies. Está realizada en ladrillo, presenta dos arquivoltas apuntadas y se corona con una serie de remates curvilíneos a manera de almenas. Sobre la fachada se levanta una espadaña de un solo cuerpo decorada con cerámica, de la que aun conserva la portada, fechable en los primeros años del siglo XVI. A mediados del siglo XVII se remodeló su interior.

El retablo mayor, fechable a mediados del siglo XVIII, está presidido por la imagen de la virgen de la Merced, escultura de candelero de la misma época del retablo. En el ático se coloca una escultura de San Andrés del tercer cuarto del siglo XVI que pudo haber figurado en el primitivo retablo. La escultura del Santo titular, San José, es una obra de principios del XIX, siendo contemporáneas al retablo las imágenes del Niño Jesús y la Inmaculada que aparecen en él. Junto a este altar figura una pintura sobre tabla de Cristo con la cruz a cuestas de Luis de Morales. Entre los objetos de orfebrerías hay que destacar un ostensorio del primer tercio del XVII y un relicario compuesto con elementos de los siglos XVII y XVIII.


IGLESIA DEL CONVENTO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN :

Se encuentra situada junto a la Iglesia de Santa María de la Mota, en el recinto de lo que fue palacio de los Duques de Arcos, quienes lo fundaron en 1631. La entrada al compás del convento es un pequeño vano adintelado sobre el que figura un panel de azulejos con los escudos de los fundadores y la Inmaculada. La representación de ésta sigue la fórmula iconográfica de Pacheco, apareciendo en la parte inferior una vista de Sevilla. La iglesia es una sola nave, cubriéndose con bóveda de cañón con arcos fajones y lunetos, el cuerpo de la nave, y con bóveda semiesférica sobre pechinas la capilla mayor. El edificio data de mediados del siglo XVII, aunque ha sido restaurado en el XVIII. El retablo mayor consta de banco, un cuerpo de tres calles separadas por estípites y ático. Es de madera sin dorar y se puede fechar hacia 1750. En las calles laterales figuran esculturas de santo Domingo de Guzmán, San Francisco de Asís, Santa Clara y Santa Rosa de Vitervo y en el ático un relieve de la Inmaculada. En la hornacina central aparece una imagen de candelero de Nuestra Señora de la concepción del XVIII.

Entre los objetos de orfebrería hay que destacar una cruz relicario decorada con pedrería; un cáliz con cabujones de esmaltes de finales del XVI; un copón de plata y cristal de roca de mediados del XVII y una urna eucarística del tercer tercio del XVIII.


IGLESIA DE SANTA CLARA:

Formaba parte de un convento de monjas franciscanas, derruido hace unos años, del que se conserva la capilla, hoy sede de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de los Dolores. El edificio es obviamente de tipología conventual, con una sola nave y presbiterio plano. La cubierta es de cañón con lunetos, en la nave, y de artesa, en la cabecera, ambas posteriores a la construcción de la iglesia. Al exterior muestra una sola portada, en el lado izquierdo, de ladrillo avitolado y de dos cuerpos, llevando en el superior la figura de Santa Clara y la fecha de 1773. El edificio data de principios del siglo XVII, aunque sufrió una reforma en la cubierta y portada en la segunda mitad del siglo XVIII.

El retablo mayor responde a los modelos de la primera mitad del siglo XVII y quizá se construyó en 1642. Consta de cinco calles, tres cuerpos y un remate, separadas las primeras por columnas entorchadas con el primer tercio decorado. La calle central y las dos extremas rematan sus cuerpos en frontones rotos y enrollados, conservándose en cada cuerpo los órdenes dórico, jónico y corintio. La iconografía se compone de esculturas y relieves, distribuidos de la manera siguiente: en la calle central el Padre Eterno, el Crucificado, Santa Clara y la Virgen del buen Suceso, y en las calles laterales relieves de la Anunciación, Adoración de los Pastores, Adoración de los Magos y Santa Ana con la Virgen, y esculturas de bulto de San Juan Bautista, San Juan Evangelista, San Rafael, San Antonio y San Francisco. La imagen de la Virgen del Buen Suceso, que se halla sobre el sagrario, es de pequeño tamaño, y está muy restaurada. Según consta en un manuscrito fue hecha por el escultor madrileño Ángel de Jesús hacia 1600. Esta misma fuente nos fecha el retablo en 1642.

En el lado derecho hay dos retablos, en los que uno de ellos es claramente de estilo rococó, decorado con rocalla y espejos, como corresponde al estilo del último tercio del siglo XVIII. Contiene las imágenes de la Hermandad alojada en la iglesia: el Cristo de La Humildad y Paciencia, de la segunda mitad del siglo XVII, y la Dolorosa, del XIX.

Se conserva también un magnífico púlpito de hierro forjado con su tornavoz de madera tallada y dorada fechado en 1731. A los pies de la nave está la reja que separaba la iglesia del coro monjil y un coro alto, de madera tallada y pintada fechado en 1765. En la sacristía hay un lienzo de San José con el Niño, del siglo XIX, firmado por F. Vegas, y un incensario de plata de la primera mitad del siglo XVII.

CAPILLA DE LA VERA-CRUZ:

Pequeña capilla de tres naves, la central más ancha, separada por pilares, que sostienen arcos apuntados. La cubierta de la nave central tiene dos tramos, el más cercano, la cabecera cubierto por artesa mudéja r y el próximo a los pies con una hermosa cubierta poligonal de azulejos por tabla. Las naves laterales se cubren con sencilla estructura de madera en colgadizo. Puede fecharse el edificio a fines del siglo XV o a comienzos del XVI. El retablo mayor de los llamados de cascarón por adaptarse a la forma semicircular de la cabecera, tiene varias calles separadas por estípites y decoración de rocalla. En las hornacinas hay esculturas de San Pedro y San Pablo, contemporáneas del retablo, una imagen de la virgen de la Esperanza y un San Juan, modernos, y en el centro, el Cristo de la Vera-Cruz, del segundo tercio del siglo XVI y de gran calidad escultórica. En la parte superior aparece un alto relieve, de carácter popular, que representa a Cristo con la cruz a cuestas. El retablo está fechado en 1759.

Como objetos de interés que se hallan en el interior del templo merecen citarse un magnífico púlpito -sin escalera- de hierro forjado, en cuya parte superior va una cenefa con motivos renacentistas, que puede fecharse en la segunda mitad del siglo XVI.